Grupos Vulnerables
ENTREVISTA
En el mismo orden de ideas, la vulnerabilidad reflejada en los miembros de las sociedades se ha venido incrementando y agravando, puesto que ya no sólo abarca presupuestos económicos sino también podemos referirnos al mismo aumento de la violencia en sus diversas manifestaciones: "La vulnerabilidad se inscribe más allá de la pobreza y abarca riesgos que se han recrudecido en estos últimos años con la proliferación de la violencia, en todas sus formas, la crisis económica mundial y la degradación del medio ambiente".
El estado de vulnerabilidad en que se encuentran determinadas personas, grupos o comunidades atentan contra la dignidad humana, y por lo tanto su existencia y persistencia implica una constante violación a derechos humanos.
La gravedad de la existencia de personas, grupos y comunidades que sufren de alguna condición de vulnerabilidad, es que esta condición supone a mediano y largo plazo conflictos, violencia y otros problemas sociales que acabarán por afectar la estabilidad del estado en el que se presentan.
Lo anterior puede ocurrir de cuatro formas, la primera consiste en que al asociar vulnerabilidad con debilidad se pierde de vista la posibilidad de considerar la participación y fuerza del grupo o de las personas para poder desarrollar y aplicar las medidas tendentes a erradicar y prevenir alguna forma de vulnerabilidad que las afecta, puesto que estos mismos grupos pueden aportar a la solución del problema mediante estructuras, instancias, planes que ya tengan organizados o que puedan organizar.
La segunda se presenta cuando consideramos a ciertos grupos siempre o invariablemente como vulnerables, cuando no lo son en todas las situaciones ni permanentemente respecto de las mismas: "La vulnerabilidad real de las personas depende, pues, de las circunstancias específicas de cada contexto: un grupo es vulnerable en un ámbito y no serlo en otro. Los programas [y las medidas de prevención] siempre deberán tener en cuenta las causas, por cuanto que están destinados a las personas que las padecen".
La tercera será aquella en que se preste asistencia a los denominados falsos beneficiarios, puesto que frente a una situación de riesgo existirá la posibilidad de identificar al grupo vulnerable como tal, pero frente a las acciones dirigidas enteramente bajo el criterio en que se identificó al grupo, se puede estar dejando de lado la visión amplia del grupo para trabajar sobre todas las vulnerabilidades que lo afectan, puesto que existirán en ocasiones causas de vulnerabilidad que sean ajenas al propio grupo vulnerable.
Y la cuarta, el criterio para designar o reconocer a los grupos vulnerables, ya que se puede caer en el error de que al designar a un grupo o persona como vulnerable en una ocasión, siempre se le considere como tal.
La Violencia por orientación sexual e identidad de género.
“Todas las personas tienen el mismo derecho a no ser objeto de violencia, persecución, discriminación y estigmatización. Las leyes internacionales en materia de derechos humanos establecen obligaciones jurídicas para los Estados a fin de garantizar que todas las personas, sin distinción alguna, puedan gozar de tales derechos”[…] Las Naciones Unidas y otras organizaciones han documentado violencia física y psicológica generalizada contra personas LGBTI en todas las regiones, incluyendo asesinatos, agresiones, secuestros, violaciones, violencia sexual, así como torturas y malos tratos, tanto en el ámbito institucional como en otros. Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans y los jóvenes LGBTI se encuentran particularmente expuestos al riesgo de violencia física, psicológica y sexual en el ámbito familiar y comunitario.” (Naciones unidas, 2015)
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la homosexualidad “es una variación natural de la sexualidad de las personas”, sin consecuencias negativas para la persona o su familia, es decir, que no es un trastorno ni enfermedad, tampoco es una opción, pues no se elige ser así.
Es importante que en nuestro país se revierta la situación de invisibilidad y desprotección social a esta población. Muchas personas LGBTI sufren a diario insultos, agresiones y diferentes formas de atentados porque no se comprende y acepta su condición, lo cual les hace personas vulnerables. Es por esta razón que se hace necesario llamar la atención de toda la sociedad para que se reconozcan sus derechos por igual, respetando su diversidad y dignidad humana en todos los ámbitos.
NOTICIA
De todas las personas que respondieron, el 62% manifestó haber sufrido discriminación y/o algún tipo de violencia; mientras el 11,% prefirió no responder.
ENTREVISTA
Las personas que más ejercen violencia o tienen actitudes discriminatorias son los compañeros en los centros educativos, por lo que es necesaria una educación que promueve la tolerancia y la aceptación de otras orientaciones sexuales e identidades de género para prevenir esta forma de violencia, así también, un trabajo de sensibilización e información a la sociedad en general.
La violencia y discriminación trae innumerables consecuencias en la salud y bienestar de las personas, las que respondieron a esta encuesta, señalan haber sufrido sentimientos de culpa o impotencia (34,7%), sentimientos de exclusión o aislamiento social (37,2%), estrés e irritabilidad (27,5%), ideas suicidas o intentos de suicidio (20,1%), trastornos alimenticios (19,4%). Asimismo, manifiestan sufrir ansiedad, depresión, ira, frustración, dolor, miedo, tristeza, decepción, ideas de venganza, ganas de morir, entre otros.
Según la encuesta, las personas LGBTI que han acudido a denunciar un acto de discriminación, lo han hecho en una comisaría (1.6%), organización LGBTI (0,3%), Fiscalía (0,3%),Poder Judicial (0,3%),Defensoría del Pueblo (0,2%), Municipalidad (0,2%), y al Centro de Emergencia Mujer CEM (0.1%). Lo que hace concluir que muy pocas personas que han sufrido violencia o discriminación de este grupo poblacional, ha acudido a denunciar el hecho.
Maltrato de las Personas Mayores, de la Organización Mundial de la Salud, 2018.
El maltrato a personas mayores es un problema importante de salud pública. Según un estudio de 2017 basado en la mejor evidencia disponible de 52 investigaciones realizadas en 28 países de diversas regiones, incluidos 12 países de ingresos bajos y medianos, durante el último año el 15,7% de las personas de 60 años o más fueron objeto de alguna forma de maltrato.
Probablemente este porcentaje representa una subestimación, ya que solo se denuncia uno de cada 24 casos de maltrato a personas mayores, en parte porque estas últimas a menudo tienen miedo de notificar el maltrato a sus familiares, a sus amigos o a las autoridades. Por consiguiente, es probable que se subestimen las tasas de prevalencia. Aunque los datos rigurosos son limitados, el estudio proporciona, sobre la base de todas las investigaciones disponibles, estimaciones de prevalencia del número de personas mayores afectadas por los diferentes tipos de maltrato.
Las estimaciones del maltrato a personas mayores y sus subtipos en las instituciones se establecieron partir de todos los estudios en los que figuraban datos proporcionados tanto por los trabajadores de las instituciones como por las propias personas mayores y sus representantes. Se analizaron conjuntamente un total de nueve estudios de seis países basados en las notificaciones de comisión de malos tratos realizadas por trabajadores. Según estas estimaciones, el 64,2% de los trabajadores infligió alguna forma de maltrato en el último año. Las estimaciones de los diferentes subtipos de maltrato a personas mayores notificadas por los propios trabajadores y los residentes mayores evidencian similitudes en la magnitud del problema.
NOTICIA
El maltrato de las personas mayores puede conllevar lesiones físicas –desde rasguños y moratones menores a fracturas óseas y lesiones craneales que pueden provocar discapacidades– y secuelas psicológicas graves, a veces de larga duración, en particular depresión y ansiedad. Para las personas mayores las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves porque sus huesos pueden ser más frágiles y la convalecencia más larga. Incluso lesiones relativamente menores pueden provocar daños graves y permanentes, o la muerte. Un estudio de seguimiento durante 13 años reveló que los ancianos víctimas de maltrato tienen una probabilidad de morir dos veces mayor que aquellos que no refieren maltrato.
A nivel mundial, se prevé que el número de casos de maltrato a personas mayores aumente, ya que muchos países tienen poblaciones que envejecen rápidamente y cuyas necesidades tal vez no se satisfagan plenamente debido a la escasez de recursos. Se prevé que para el año 2050 la población mundial de personas con 60 años y más se habrá duplicado con creces, pasando de 900 millones en 2015 a aproximadamente 2 000 millones, y que la gran mayoría de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos. Si la proporción de personas mayores que son víctimas de maltrato se mantiene constante, el número de víctimas aumentará rápidamente debido al envejecimiento de la población y llegará a 320 millones de aquí a 2050.
ENTREVISTA
Socioculturales
Entre los factores socioculturales que pueden afectar al riesgo de maltrato de las personas mayores se incluyen los siguientes:
- Estereotipos basados en la edad según los cuales las personas mayores son representadas como frágiles, débiles y dependientes;
- La representación de las personas mayores como frágiles, débiles y dependientes;
- El debilitamiento de los vínculos entre las generaciones de una misma familia;
- Los sistemas sucesorios y de derechos de tierras, que afectan a la distribución del poder y de los bienes materiales en las familias;
- La migración de las parejas jóvenes, que dejan a los padres ancianos solos en sociedades en las que tradicionalmente los hijos se han ocupado de cuidar a las personas mayores;
- La falta de fondos para pagar los cuidados.
En los establecimientos institucionales, es más probable que se produzca maltrato si:
- Los niveles de la atención sanitaria, los servicios sociales y los centros asistenciales para las personas mayores no son adecuados;
- El personal está mal formado y remunerado, y soporta una carga de trabajo excesiva;
- El entorno físico es deficiente;
- Las normas favorecen más los intereses del centro institucional que los de los residentes.
Prevención
Son muchas las estrategias que se han aplicado para prevenir el maltrato de las personas mayores, adoptar medidas para combatirlo y mitigar sus consecuencias. Entre las intervenciones que se han puesto en práctica –principalmente en los países de ingresos altos– para prevenir el maltrato cabe citar las siguientes:
- Campañas de sensibilización para el público y los profesionales;
- Detección (de posibles víctimas y agresores);
- Programas intergeneracionales en las escuelas;
- Intervenciones de apoyo a los cuidadores (por ejemplo, gestión del estrés, asistencia de relevo);
- Políticas sobre la atención en residencias para definir y mejorar el nivel de la atención;
- Formación sobre la demencia dirigida a los cuidadores.
Entre los esfuerzos por responder al maltrato e impedir que se repita se incluyen las siguientes intervenciones:
- Notificación obligatoria del maltrato a las autoridades;
- Grupos de autoayuda;
- Casas refugio y centros de acogida de emergencia;
- Programas de ayuda psicológica dirigidos a las personas que infligen malos tratos;
- Teléfonos de asistencia que proporcionen información y derivación;
- Intervenciones de apoyo a los cuidadores.
En cuanto a la salud, el decimo octavo informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, revela que los problemas más comunes entre los indígenas son el escaso acceso de las personas indígenas a los servicios de salud; la falta de infraestructura para la atención sanitaria; la falta de equipo médico; las deficiencias e insuficiencias en la atención de niños, niñas, adolescentes, mujeres, personas con discapacidad y personas adultas mayores; la falta de personal capacitado en la atención de población indígena y el trato discriminatorio.
A esto se suma la imposición de un modelo de atención de tipo urbano en el que no se toman en cuenta las necesidades de salud propias de las personas indígenas y el irrespeto a su cosmovisión, en particular de la medicina tradicional.
NOTICIA
Nos parecen extraños pero son muy nuestros; sin embargo, el país ha castigado con el olvido, poca asistencia en salud, baja educación y ocupación de sus tierras a 104.143 indígenas que habitan en Costa Rica; es decir el 2,4% de la población total, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) 2011.
Datos del Atlas de los Pueblos Indígenas de Costa Rica, revelan que con el paso de los años, los grupos de estudiantes se van volviendo más y más pequeños y sólo el 7.69% de los indígenas concluyen sus estudios secundarios; es decir, obtener un bachillerato no parece un común denominador.
A esto se suma que solo el 23% de sus pobladores cuenta con el título de sexto grado, mientras que el 5,31% cuenta con el noveno aprobado.
ENTREVISTA
Ese mismo informe señala, que “en Costa Rica se han reconocido formalmente 24 territorios indígenas, que son inalienables, imprescriptibles, no transferibles y exclusivos para las comunidades indígenas que los habitan”. Sin embargo, en la actualidad, un muy alto porcentaje de sus tierras se encuentran en manos de personas no indígenas (hay casos críticos como los de Térraba y Zapatón, territorios donde la posesión no indígena supera el 85%).
El problema principal radica en que el Estado no ha realizado ningún proceso de recuperación de tierras indígenas pese a que desde 1977 -a través de la Ley Indígena- se estableció que las personas no indígenas propietarias o poseedoras de buena fe dentro de los territorios debían ser reubicadas, o expropiadas e indemnizadas.
De acuerdo con la Defensoría de los Habitantes, Costa Rica tiene muchos pendientes con las poblaciones indígenas, sobre todo en materia de derechos humanos y es obligación del Estado garantizar la educación, acceso a la salud y disfrute de sus tierras a estos pueblos originarios.
¿Porqué son pobres las mujeres?
El Área de Desarrollo Regional del Instituto Nacional de las Mujeres ha hecho un importante esfuerzo por documentar la situación de las mujeres que viven en condiciones de pobreza en Costa Rica, con el fin de generar insumos y orientar la política pública del país, respecto a una atención adecuada del fenómeno de la pobreza, que contenga perspectiva de género y que le permita a las mujeres, vivir en condiciones dignas y libres de carencias. Es por ello, que a partir de los datos generados por el Programa Avanzamos Mujeres 2015, se construyó este documento, que contiene información asociada a ocho dimensiones: datos personales, datos familiares, educación formal y no formal, historial del trabajo remunerado, vivienda, violencia, seguridad alimentaria y nutricional, y participación comunal. Se utilizó un instrumento estadístico interno llamado Ficha de Caracterización, que fue aplicado a una población de 3.242 mujeres con presencia en las seis regiones del país, y con concentración en los cantones priorizados de atención durante la administración Solís Rivera (2014-2018). Los datos encontrados permiten dimensionar que la categoría género juega un papel fundamental en la pobreza de las mujeres. Junto a la desigualdad social, se interrelaciona la carencia de alimento y de vivienda digna, la baja o nula escolaridad y el no acceso a la salud; y todas esas dimensiones son agravadas por la discriminación de género, el sexismo y el poder patriarcal.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas lanza a los países el desafío de lograr el cumplimiento de 17 objetivos comunes para un mundo sostenible. El primero de ellos es la erradicación de la pobreza extrema, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a ₡650 colones al día ($1,25 dólares) y el objetivo número cinco busca lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. En esta misma línea, la mitad de los hogares en pobreza extrema tiene jefatura femenina y las condiciones de vida de las mujeres en esta situación están marcadas por múltiples expresiones de desigualdad, cuyo eje central es la desigualdad de género. No obstante, la pobreza es un fenómeno multifactorial que va más allá de la falta de ingresos económicos, se relaciona con las limitaciones de acceso a la educación, el hambre, la falta de servicios para la salud, la carencia de vivienda digna, la desigualdad y la exclusión social. Sin embargo, para las mujeres, la pobreza es estructural, la vivencia de todas esas dimensiones es distinta y el informe que presentamos hoy lo demuestra. Desde el año 2008, el INAMU trabaja en procesos de formación humana con mujeres en condiciones de pobreza, cumpliendo con el mandato de la Ley 7769 de “Atención a mujeres en condiciones de pobreza en Costa Rica”, la cual crea un mecanismo interinstitucional para la atención integral de las mujeres en esta situación con el fin de mejorar sus condiciones de vida, entendiendo la necesidad imperiosa de trabajar cada uno de los factores que limitan el desarrollo de las mujeres, pasando por la falta de empoderamiento, de control del cuerpo, de relaciones de violencia y otros.
ENTREVISTA
El Programa Avanzamos Mujeres fue diseñado para brindar esta formación a miles de mujeres cada año, con temas como patriarcado, género, derechos sexuales y reproductivos, derechos humanos, liderazgo transformador, organización y derecho a una vida libre de violencia. Una vez concluido el proceso, las mujeres cuentan con las herramientas para construir un “plan o ruta de vida” con varios escenarios, de manera que las Instituciones públicas colaboren en el desarrollo de ese plan, que puede ser: continuar o terminar sus estudios, capacitarse técnicamente, desarrollar una idea de negocios o un emprendimiento, acceder a servicios especializados de salud, mejorar sus condiciones para obtener empleo, o todas ellas. La capacidad del Estado para incentivar y acompañar los procesos individuales y colectivos de transformación de estas mujeres, constituye un apoyo fundamental para el éxito en la erradicación de la pobreza de las mujeres, que además repercute en la erradicación de la violencia y la desigualdad de género como un elemento transformador de la sociedad.
Personas con problemas de salud mental como grupo vulnerable.
Las personas con problemas de salud mental se encuentran entre los grupos más marginalizados y vulnerables. A menudo son excluidas de las principales actividades sociales y económicas, al igual que del proceso de adopción de decisiones en torno a los asuntos que las afectan. Sus derechos humanos se violan con frecuencia y no se les brindan oportunidades educativas y vocacionales para que logren desarrollar todo su potencial. Teniendo en cuenta su extrema vulnerabilidad, resulta paradójico que las personas con problemas de salud mental hayan sido, en su mayor parte, excluidas de la agenda del desarrollo.
ENTREVISTA
Tengo el placer de comentar sobre el invaluable informe de salud mental y desarrollo. El informe ofrece a los países directrices y acciones concretas que son potencialmente beneficiosas para las personas con trastornos mentales, sus cuidadores y la comunidad en general. Como naciones de este mundo, es nuestro deber satisfacer plenamente los derechos humanos y establecer programas nacionales de desarrollo que respalden la inclusión de las personas vulnerables. El respeto de los derechos humanos brindará a las personas una oportunidad para que estén a la altura de sus posibilidades y contribuyan a la sociedad. Nosotros en Jordania, estamos dedicados a mejorar las condiciones de las personas vulnerable, reconociendo que esto realzará los resultados del desarrollo. La reforma de la salud mental requiere del desarrollo de programas especialmente diseñados a empoderar a las personas con afecciones mentales a lograr su completa ciudadanía e inclusión en la sociedad. Extiendo mis felicitaciones a la Organización Mundial de la Salud por asumir el liderazgo en este importante tema y por ser la motivación para este trabajo, el cual amplificará las voces de los grupos desfavorecidos e inspirará a las naciones hacia la acción. Este informe es una importante fuente de inspiración para todos las partes interesadas en el desarrollo. Nuestro reto es ahora incluir la salud mental, no solamente en la agenda de salud pública, sino también en la agenda de los derechos humanos y el desarrollo. Estoy segura que trabajando juntos podemos tomar las medidas significativas y necesarias para materializar las recomendaciones del informe.
BIBLIOGRAFÍAS
https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/2286278/mod_resource/content/1/Aproximaci%C3%B3n%20a%20un%20estudio%20de%20vulnerabilidad%20.pdf
https://observatorioviolencia.pe/comprendiendo-la-violencia-por-orientacion-sexual-e-identidad-de-genero/
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/elder-abuse
https://semanariouniversidad.com/suplementos/indigenas-una-poblacion-en-el-olvido/
https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/2286288/mod_resource/content/1/Pobreza%20en%20Costa%20Rica%2C%20la%20situaci%C3%B3n%20de%20las%20mujeres..pdf
https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/2286290/mod_resource/content/2/Personas%20con%20problemas%20mentales%20.pdf
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